miércoles, 20 de noviembre de 2013

Éramos tres...

Invitaciones a cenar, rosas para regalar, una y mil llamadas telefónicas...
Besos que sabían a gloria, caricias grabadas en mi memoria, una y mil cosquillas en la piel...
Pero no era sólo yo quien recibía tu amor, éramos tres.

Tres mujeres para un hombre, tres mujeres que te amaban, tres mujeres te esperaban mientras turnabas los fines de semana...

2 mujeres engañadas jurando ser las dueñas de tu corazón, y la tercera sabiendo la realidad de ese falso amor.

La tercera bien sabía todo lo que ocurría y decidió darte su amor a pesar de las mentiras... 

Nos engañaste y volaste a los brazos de la tercera, quien te amó con sus mentiras y sin saberlo es la primera...

La primera magdalena que llorará con sangre y sudor cuando comiences a faltarle por buscar lo que te dábamos nosotras, las otras dos.

Dulce y tierna pequeñuela, que hoy jura ser tu princesa, bien sabiendo que ese apodo lo tuve yo de primera...

Triste y bella pequeñuela, teniendo menos edad, te puedo decir con lástima que no te daré mis hombros para llorar...

Alta y feliz pequeñuela, cree que vive el más dulce amor, porque cree ella ahora que el no piensa en nosotras dos...

Ay, pequeña pequeñuela... ahora también mujerzuela, que profesas amor sin importarte que aún me duela.

Bella etérea mujerzuela, tu destino está grabado, ahora eres la primera, pronto llorarás por la tercera.



La primera vez

La vida está llena de un sinfín de momentos concatenados entre sí que tienen relación unos con otros aunque a veces parezca todo lo contrario. Es la secuencia de los actos lo que nos hace clasificar los momentos por "veces", dándole constantemente importancia a lo que es la "primera vez". La primera vez que dí un beso, la primera vez que lloré por un corazón roto, la primera vez que aprobé una materia con la máxima nota, la primera vez que cociné sin que se quemara el arroz... es tan memorable la primera vez.

Esta es mi primera vez, la primera que escribo a un público con la esperanza de que por lo menos una persona pueda leer los sentimientos que brotan de esta alma en forma de palabras. Te invito lector a aceptarme sin saber quien soy, a leer mis mil y un palabras sin tener necesidad de mirarme de frente, a irte a la cama leyendo un poco de lo que escribo acá y a que te vuelvas mi amigo sin siquiera tocarnos. 

Este será un viaje del que no puedo sino esperar que salga bien, no prometo cambiarte la vida, sólo quiero expresarme y saber que por lo menos una persona se siente identificada con mis escritos.

Mucho gusto, bienvenido a mi extraño y simple mundo...